De la curiosidad al estándar: cómo cambió la conversación sobre IA inmobiliaria en 5 años
Hace cinco años, cuando alguien en una inmobiliaria chilena decía "tenemos un bot", normalmente hablaba de un árbol de respuestas predefinidas con forma de conversación, no de algo que entendiera realmente lo que el cliente preguntaba.


Hace cinco años, cuando alguien en una inmobiliaria chilena decía "tenemos un bot", normalmente hablaba de un árbol de respuestas predefinidas con forma de conversación, no de algo que entendiera realmente lo que el cliente preguntaba. La IA como tema serio de negocio casi no aparecía en las reuniones del rubro. Era un tema de innovación, algo que el equipo de marketing o de producto miraba de reojo, no una pregunta que retumbara en toda la empresa hasta llegar al directorio.
Eso ya cambió. La pregunta dejó de vivir solo en las áreas innovadoras y empezó a aparecer donde se toman las decisiones que sigue toda la empresa. Se nota en quién está construyendo soluciones para el rubro y en quién las está comprando: inmobiliarias grandes, medianas, startups, plataformas nuevas, casos concretos de este crecimiento con la IA.
A nivel país el tono también cambió. Especialistas consultados en mayo de este año ya no se preguntan si la IA debería usarse. Discuten cómo desarrollar las capacidades para usarla bien, dando por hecho que acceder a la tecnología ya no es el problema.
Independiente que en Chile aún no tengamos la métrica exacta de la IA en la industria inmobiliaria, si vemos EE. UU. como ejemplo: en 2023, alrededor del 15% de los brokers inmobiliarios estadounidenses usaba IA de forma significativa. Era terreno de los "early adopters", gente que probaba algo nuevo antes que el resto. Tres años después, RPR encuestó a brokers con datos respaldados por NAR y encontró que el 82% ya tiene IA integrada en su negocio, y que el 92% la usa o planea usarla pronto.
Pero el dato de Estados Unidos también trae una advertencia útil, dado que con esa adopción casi universal del 82%, solo el 17% de los brokers dice haber visto un impacto positivo en su negocio, y un 46% no nota ninguna diferencia. La adopción se disparó. Los resultados no acompañaron ese mismo ritmo, lo que demostró que tener la herramienta instalada no asegura el éxito.
Esa es la lección que vale la pena traer antes de que el mercado chileno llegue a sus propios números de adopción: la pregunta de si vale la pena usar IA ya quedó atrás. La que queda es si esa IA está puesta donde el ejecutivo comercial realmente toma decisiones, o si es solo una etiqueta más sobre una herramienta que nadie termina usando bien.
Hace cinco años la IA no era parte de ninguna conversación seria en esta industria. No había estrategia que la considerara, ni urgencia por adaptarse a algo que todavía se sentía lejano. Hoy ese umbral ya se cruzó, y seguir mirando hacia atrás no tiene mucho sentido. Lo que era curiosidad se volvió estándar, y lo que era opcional ahora es punto de partida.